¿quÉ es RevoluciÓn Ester?
“Y dijo Amán al Rey Asuero: Hay un pueblo
esparcido y distribuido entre los pueblos en
todas las provincias de tu reino, y sus leyes son
diferentes de las de todo pueblo, y no guardan
las leyes del rey, y al rey nada le beneficia el
dejarlos vivir.”
Ester 3:8
INQUISICION ESPAÑOLA
En el año 1492, los Reyes de España
Fernando e Isabel firmaron un Edicto de
expulsión de los Judíos tal como en los
tiempos del Rey Asuero. En este Edicto se
condenaban las leyes del Dios de Abraham,
Isaac y Jacob, que eran las leyes que seguía
el pueblo Judío. Por estas leyes, ellos,
fueron asesinados y torturados y obligados a
“CONVERTIRSE” a un cristianismo no
auténtico e impuesto a base de sangre.
Debido al terror y pánico de este
HOLOCAUSTO, parte del pueblo Judío se vió
en la obligación de asimilarse dentro de la
cultura religiosa dominante para poder
escapar de todo este marco de dolor y
crueldad. Fueron miles los judíos que
huyeron de España y escaparon a tierra del
Continente Americano, pero aún así no
pudieron librarse de la sentencia de muerte
ya que se instalaron TRIBUNALES DE LA
INQUISICION en Iberoamérica y miles
fueron sentenciados a muerte en cuerpo
presente y cuerpo ausente.
Este lamentable suceso marcó espiritualmente nuestras
tierras y las señaló para una maldición generacional que
se ha manifestado con la corrupción en todos los
niveles de Gobierno en los países Iberoamericanos.
Es por eso que Apóstoles y Profetas estamos llamados
a tocar el shofar en todas las regiones del suelo
Iberoamericano para preparar la Tierra como una
Embajada del Señor Jesús en el mundo entero.
Queremos decirle al Señor de Israel que nos perdone
por haber perseguido y abusado al pueblo que nos
traería en sus leyes al Mesías profetizado en Isaías 61 .
“Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí,
porque de mí escribió él. Pero si no creéis a sus
escritos, cómo creeréis a mis palabras?”
Juan 5: 46-47
EDICTO DE EXPULSION DE JUDIOS
Los Reyes Fernando e Isabel, por la gracia
de Dios, reyes de Castilla, León, Aragón y
otros dominios de la Corona al Príncipe
Juan, los Duques, Marqueses, Condes,
Ordenes Religiosas y sus Maestros…Señores
de Castilla, Caballeros y a todos los Judíos
hombres y mujeres de cualquier edad y a
quienquiera esta carta le concierne, salud y
gracia para él.
Bien he sabido que en nuestro dominios,
existen algunos malos cristianos que han
judaisado y han cometido apostasía contra
la Santa Fé Católica, siendo causa la
mayoría por las relaciones entre judíos y
cristianos. Por lo tanto en el año de
1480, ordenamos que los Judíos
fueran separados de las ciudades y
provincias de nuestros dominios y
que les fueran adjudicados sectores
separados, esperando que con esta
separación la situación existente sea
remediada, y nosotros ordenamos que se
estableciera la inquisición en estos
dominios: y en el término de 12 años ha
funcionado y la Inquisición ha encontrado
muchas personas culpables. Además
estamos informados por la Inquisición y
otros el daño que persiste a los cristianos
relacionándose con estos judíos, y a su vez
estos judíos tratan de todas maneras de
subvertir la Santa Fé Católica y están
tratando de obstaculizar cristianos
creyentes de acercarse a sus creencias.
Estos judíos han instruído a estos cristianos en las
ceremonias y creencias de sus leyes circuncidando a sus
hijos y dándoles libros para sus rezos y declarando a
ellos los días de ayuno, y reuniéndolos para enseñarles
las historias de sus leyes, informándoles cuándo sus
festividades de Pascua y cómo seguirlas, dándoles el
pan sin levadura y las carnes preparadas
ceremonialmente, y dando instrucción de las cosas que
deben abstenerse con relación a los alimentos y a otras
cosas requiriendo el seguimiento de las leyes de Moisés
haciéndoles saber de pleno conocimiento que no existe
otra ley o verdad fuera de ésta.
Y así lo hace claro basado en confesiones de
estos judíos lo mismo a los cuales han pervertido
que ha sido resultado en gran daño y detrimento
a la Santa Fé Católica, y como nosotros conocíamos
el verdadero remedio de estos daños y las dificultades
yacían en el interferir de toda comunicación entre los
mencionados judíos y los cristianos y enviándolos fuera
de todos nuestros dominios, nosotros nos contentamos
en ordenar si ya dichos judíos de todas las ciudades y
villas y lugares de Andalucía donde aparentemente ellos
habían efectuado el mayor daño y creyendo ésto sería
suficiente de modo que estas ciudades y villas y lugares
en nuestros reinos y nuestras posesiones serían
efectivos y cesarían a cometer lo mencionado.
Y porque hemos sido informados nada de ésto, ni el
caso ni las justicias hechas para algunos de los
mencionados Judíos encontrándoles muy
culpables por sus susodichos crímenes y
transgresiones contra la Santa Fé Católica han
sido un remedio completo obviar y corregir estos
delitos y ofensas. Y a la Fé Cristiana y religiosa cada día
parece que los judíos incrementan en continuar su
maldad y daño objetivo donde residían y convergen;
porque no existe lugar donde ofender de más nuestra
santa creencia, como a los cuales Dios ha protegido
hasta el día de hoy y a aquellos que han sido
influenciados, es deber de la Santa Madre Iglesia
reparar y reducir esta situación al estado anterior
debido a lo frágil del ser humano, pudiese ocurrir que
podamos sucumbir a la diabólica tentación que
continuamente combate contra nosotros, de modo que,
si siendo la causa principal los llamados judíos si
no son convertidos deberán ser expulsados del
Reino. Debido a que cuando un crimen detestable y
poderoso es cometido por algunos miembros de
algún grupo es razonable que el grupo debe ser
absuelto o aniquilado; y los menores por los
mayores ser castigados uno por el otro, ya que
ésto permite a los buenos y honestos en las
ciudades y en las villas que sus contactos pueden
perjudicar a otros, los judíos deberán ser
expulsados del grupo de gente, si siendo la causa
principal los llamados judíos si no son convertidos
deberán ser expulsados del Reino y a pesar de menores
razones, que pudieren ser perjudiciales a la República y
los demás por la mayoría de los crímenes, sería
peligroso y contagioso.
De modo que el consejo de hombres eminentes y
caballeros de nuestro reinado y de otras personas de
conciencia y conocimiento y de nuestro supremo
consejo y después de muchísimas deliberaciones, se
acordó en dictar que todos los judíos y judías deben
abandonar nuestros reinados y que no sea permitido
nunca regresar. Nosotros ordenamos además en
este edicto a todo judío y judía de cualquier edad
que residen en nuestros dominios o territorios,
que partan con sus hijos e hijas, sirvientes y
familiares, pequeños o grandes, de todas las
edades a fin de Julio de este año y que no se
atrevan a regresar a nuestras tierras y que no
tomen un paso adelante a traspasar, de manera
que si algún judío no aceptara este edicto, si
acaso es encontrado en estos dominios o
regresara, será culpado a muerte y confiscación
de sus bienes. Y hemos ordenado que ninguna
persona en nuestro reinado sin importar su estado
social, incluyendo nobles que escondan, guarden
o defiendan a un judío o judía, ya sea pública o
secretamente desde fines de Julio y meses
subsiguientes en sus hogares y otros sitios en
nuestra región, estará en riesgo de perder, como
castigo, todos sus feudos, y fortificaciones,
privilegios y bienes hereditarios.
Hágase que los judíos puedan deshacerse de sus
hogares y todas sus pertenencias en el plazo
estipulado; por lo tanto nosotros preveemos
nuestras regiones de la protección y la seguridad,
de modo que al final del mes de Julio ellos
puedan vender o intercambiar sus propiedades y cualquier otro artículo y disponer de ellos
libremente a su criterio, que durante este plazo
nadie debe hacerles ningún daño, herirlos o
injusticias a estas personas o a sus bienes lo
cual sería injustificado y el que transgrediese
ésto incurrirá en el castigo de los que violan
nuestra Seguridad Real. Damos y otorgamos
permiso a lo anteriormente referido, judíos y judías a
llevar consigo fuera de nuestras regiones sus
bienes y pertenencias por mar o por tierra,
exceptuando oro y plata, o moneda acuñada u
otro artículo prohibido por las leyes del Reinado.
De modo que ordenamos a todos
los concejales, magistrados, caballeros,
guardias, oficiales, buenos hombres de la
ciudad de Burgos y otras ciudades y villas de
nuestro reinado y dominios, y a todos
nuestros vasallos y personas, que respeten
y obedezcan con carta y con todo lo que
contiene en ella, y que den la clase de
asitencia y ayuda necesaria para la
ejecución sujeta a castigo por nuestra
gracia soberana y por la confiscación
de todos los bienes y propiedades para
nuestra Casa Real y que ésta sea
notificada a todos y que ninguno
pretenda ignorarla. Ordenamos que
este edicto sea proclamado en todas
las plazas y los sitios de reunión de
todas las ciudades y en las ciudades
principales y villas de las diócesis, y
sea hecho por el heraldo en presencia
de el escribano público y que ninguno
o nadie haga lo contrario de lo que ha sido
definido, sujeto al castigo de nuestra gracia
soberana y a la anulación de sus cargos y
confiscaciones de sus bienes al que haga lo
contrario.
Y ordenamos que se evidencie o pruebe a la corte,
con un testimonio firmado especificando la manera
en que el efecto fue llevado a cabo.
Dado en la Ciudad de Granada el Treinta y Uno,
día de Marzo del año de Nuestro Señor Jesucristo
de 1492.
Firmado Yo, el Rey y Juan de la Colonia secretario
del Rey y la Reina quien lo ha escrito por orden de
sus Majestades.
ENEMIGO DE IBEROAMERICA
“Pero tuvo en poco poner mano en
Mardoqueo solamente, pues ya le
habían declarado cuál era el pueblo de
Mardoqueo; y procuró Amán destruir a
todos los judíos que habían en el reino
de Asuero, al pueblo de Mardoqueo”
Ester 3:6
La raíz de la persecución en contra de
Mardoqueo en los archivos de la Historia
Bíblica fue alimentada por el propósito del
diablo de robarle adoración al Dios de
Abraham, Isaac y Jacob. Amán deseaba ser
reverenciado y adorado en todo el Reino, lo
describe el libro de Ester.
Amán es el perfil de una entidad
demoníaca que persigue a los que desean
acercarse al Dios de Abraham, Isaac y
Jacob. Esta entidad demoníaca operó en la
INQUISICION tal como lo hizo en el
Holocausto de la Historia Moderna.
Actualmente se halla operando en toda la
región de Iberoamérica donde existe un
pueblo que adora al Mesías Jesús, pero que
sufre explotación y miseria. Mientras la tasa
de decisiones por Cristo se incrementa cada
día en Iberoamérica, más sube la tasa de
pobreza, hambruna y desempleo.
Si ayunamos, diezmamos y oramos, por qué
la prosperidad en el Señor no ha tocado
nuestra tierra? “Mi pueblo fue destruído por falta de
conocimiento…” Oseas 4: 6
El demonio de Amán se instaló en la Tierra
Iberoamericana hace más de Cinco Siglos y
su pasaporte de arribo está en el EDICTO
DE LA INQUISICION, donde el plan del
enemigo fue matar y expulsar a todos los
judíos del Reino de España. En este
momento Amán tomó autoridad para robar,
matar y destruir todo lo que pueda ser
soporte para acercamiento a la Bendición de
Abraham: Quien recibió el Shalom de
nuestro Dios. Pero Gloria sea al SEÑOR
JESUCRISTO, quien está visitando al pueblo
de la generación del Vino Nuevo,
brindándole revelación acerca de esta obra
diabólica; para que sea destruida, y la
bendición de Abraham sea recibida en
Jesucristo, el Señor y Rey de toda la Tierra.
“Porque la Tierra será llena del
conocimiento de Jehová como las
aguas cubren la mar”
Isaías 11: 9
El plan del enemigo (Amán) que se lleva a
cabo actualmente en Iberoamérica se
manifiesta con la siguiente estructura
demoníaca que se alimenta con la Maldición
de la INQUISICION:
1.- Antisemitismo: Odio al pueblo judío.
“Entonces el rey quitó el anillo de su
mano, y lo dió a Amán hijo de
Hamedata, el Agagueo, enemigo de
los judíos”.
Ester 3:10
2.- Corrupción: “Si place al rey, decrete
que sean destruidos; y yo pesaré diez
mil talentos de plata a los que
manejan la hacienda, para que sean
traídos a los tesoros del rey”.
Ester 3:9
3.- Explotación y Miseria: “Y le dijo: la
plata que ofreces sea para ti, y
asimismo el pueblo, para que hagas
de él lo que bien te pareciere.”
Ester 3:11
4.- Injusticia Social: “ Y fueron
enviadas cartas por medio de correos
a todas las provincias del rey, con la
orden de destruir, matar y exterminar
a todos los judíos, jóvenes y
ancianos, niños y mujeres, en un
mismo día, en el día trece del mes
duodécimo, que es el mes de Adar, y
de apoderarse de sus bienes”.





